Un comportamiento poco común entre especies felinas ha sido documentado en el Zoológico de Chapultepec, donde un gato doméstico ha ingresado repetidamente al hábitat de un tigre de Bengala.
Durante un periodo de cuatro meses, el felino ha accedido al recinto en múltiples ocasiones, aprovechando momentos específicos del comportamiento del tigre.
El patrón observado indica que el gato entra cuando el tigre ha reducido su nivel de actividad tras alimentarse, lo que sugiere una adaptación estratégica.
Especialistas señalan que este tipo de conducta es extremadamente raro, ya que implica la invasión del territorio de un depredador significativamente más grande.
Los intentos por controlar el acceso del gato han fracasado, evidenciando una notable capacidad de exploración y aprendizaje por parte del animal.
Además, el tigre ha mostrado una reacción de baja agresividad, lo cual también resulta atípico en contextos de competencia por alimento.
El caso continúa siendo observado por el personal, dado su valor conductual y su singularidad.
